☁ Bitácora N° 08 ☁ “Ojo de loca no se equivoca” ☁
El invierno había comenzado y
debido a ello disminuyó la cantidad de niños que acudieron a nuestra última
jornada CAS. Lo más novedoso de la salida, fue que ahora contábamos con hojas
que nos permitirían más adelante ver cómo es que se sintió cada niño al venir y
cómo es que se va, como también la actividad que más le gustó mediante un
dibujo. Asimismo se contó con la presencia de una Miss de los grados con los
que nos tocaba trabajar, por lo tanto tendríamos una diferente perspectiva a la
nuestra y serviría de gran ayuda para enriquecer el feedback. Cada grupo había preparado algo
distinto para su respectivo grado; sin embargo, estos planes se vieron opacados
por la cantidad de niños, por lo que tuvimos que realizar algunas actividades
en conjunto con el otro grupo, lo cual supondría otro reto, ya que se daría
interacción entre niños de grados diferentes.
De esta forma se inició con una canción que requería coordinación por parte de los niños y atención para seguir los pasos, al principio fue difícil para algunos de ellos, pero luego les gustó y siguieron con nosotros. Luego de esto se realizaron carreras en grupos de 4 personas, es necesario mencionar que solo había un grupo de niñas, ya que fueron pocas las que vinieron y a un grupo de niñas le faltaba una integrante… ¡Y qué mejor idea que unírmeles! Pero mi participación quedó suspendida cuando iba a tocarme mi turno, ya que un niño se cayó al piso y pararon todo, lo cual considero que no fue lo más adecuado tomando en cuenta el feedback que se nos dio al final. Después de estas carreras creamos un circuito con balones y posiciones. Es aquí donde surgió otro problema con el grupo de chicas para las carreras, ya que estaban juntas todo el tiempo, y cuando se les dijo que la actividad que seguía era un circuito para jugar con “los niños”, no quisieron participar y se fueron a un lado. Me considero una persona con poca paciencia, pero me controlé en ese instante, ya que tenía que convencerlas para que vuelvan, pero no lo hicieron. Más adelante me contaron que les gustaban las historias de terror y que alguien de nuestro grupo les dio su celular para que pudiesen ver videos de ese tema en youtube, dejando de lado la jornada CAS. Decidí continuar con las actividades propuestas mientras otra persona se dirigía hacia ellas.
De esta forma se inició con una canción que requería coordinación por parte de los niños y atención para seguir los pasos, al principio fue difícil para algunos de ellos, pero luego les gustó y siguieron con nosotros. Luego de esto se realizaron carreras en grupos de 4 personas, es necesario mencionar que solo había un grupo de niñas, ya que fueron pocas las que vinieron y a un grupo de niñas le faltaba una integrante… ¡Y qué mejor idea que unírmeles! Pero mi participación quedó suspendida cuando iba a tocarme mi turno, ya que un niño se cayó al piso y pararon todo, lo cual considero que no fue lo más adecuado tomando en cuenta el feedback que se nos dio al final. Después de estas carreras creamos un circuito con balones y posiciones. Es aquí donde surgió otro problema con el grupo de chicas para las carreras, ya que estaban juntas todo el tiempo, y cuando se les dijo que la actividad que seguía era un circuito para jugar con “los niños”, no quisieron participar y se fueron a un lado. Me considero una persona con poca paciencia, pero me controlé en ese instante, ya que tenía que convencerlas para que vuelvan, pero no lo hicieron. Más adelante me contaron que les gustaban las historias de terror y que alguien de nuestro grupo les dio su celular para que pudiesen ver videos de ese tema en youtube, dejando de lado la jornada CAS. Decidí continuar con las actividades propuestas mientras otra persona se dirigía hacia ellas.
Es aquí donde quiero destacar el
rol de Christopher, al principio de la jornada yo me le había acercado para
preguntarle su nombre, porque era la primera vez que venía y también para
escribir su nombre en una de las hojas. Él parecía ser tranquilo hasta que me
contaron que poco tiempo antes le había golpeado a la directora de su colegio con
una tabla de madera, aparentemente sus compañeros no habían olvidado el
incidente y se lo recordaban a menudo, a lo cual Christopher respondía con gritos
para que nadie más se enterase de lo que hizo. Pude comprenderlo, pasé por algo
similar, era obvio el arrepentimiento; a pesar de esto, sus compañeros no lo
comprendían, por lo tanto él se alejaba constantemente del grupo. Tuve la
oportunidad de hablar con él un rato cuando estaba bebiendo su gaseosa (de 3
litros), le ofrecí un vaso de plástico para que pudiese tomarla mejor y aceptó
mi gesto como si alguien por fin lo entendiese, le pregunté por qué no quería
jugar y me respondió que era porque no le gustaban los deportes y que prefería
estudiar. Gracias al apoyo del equipo logró incorporarse al circuito y al
llegar a la parte final que era de básquet, no pudo encestar por lo menos las
primeras 15 veces, pateaba el arco y quería irse; sin embargo, cuando pudo
encestar por primera vez se le iluminaron los ojos y quiso hacerlo de nuevo. Definitivamente
el básquet fue un deporte que logró captar la atención de varios niños y esto
se pudo ver reflejado en las hojas que mencioné al principio, ya que la mayoría
se dibujó a ellos mismos jugando básquet.
Cuando se procedió a dejar que
los niños dibujen en las hojas, pudimos ver que varios se iban como llegaron y
por allí destacó la hoja de Christopher, debido a que él había marcado que se
iba enojado y feliz al mismo tiempo. La Miss que nos acompañó aparte de nuestra
tutora se le acercó y le preguntó cuál era la razón por la que marcó ambos
casilleros, el respondió que era porque realmente estaba enojado, pero si ponía
ello le preguntarían después el porqué, por lo tanto le convenía marcar que
estaba feliz. Christopher es bastante astuto. Y es aquí donde ella dijo la
frase que da nombre a la bitácora: “Ojo
de loca no se equivoca”.
¿Cómo
influyen las situaciones de desinterés hacia alguna actividad por parte de los
niños en el objetivo grupal?
En la planificación de la jornada
se había propuesto como objetivo fomentar la relación entre chicos y chicas,
pero el problema surgió cuando las chicas ante una actividad que requería la
participación de ambos géneros, se negaban a participar y mostraban poco
interés. Debido a esto no se pudo cumplir con el objetivo completamente.
Asimismo, dificulta trabajar con el resto de niños que si quieren participar,
ya que algunos se van con ellos para hablar sobre lo sucedido sin tomar en
consideración que el grupo los necesita.
¿Es
la planificación un elemento imprescindible para lograr un objetivo?
Mediante esta salida pude darme
cuenta que no, ya que se había planificado con anterioridad lo que se iba a
hacer exactamente; sin embargo, los niños que acudieron fueron pocos y tuvimos
que juntar actividades. A pesar de esto, el cumplimiento de un objetivo también
depende de la capacidad de cada uno para afrontar situaciones sin desviarse,
por ende la planificación no es imprescindible.
Número de palabras: 986.
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| [Imagen 1: Cambiando el esquema de actividades para la salida CAS.] |
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| [Imagen 2: Tratando de convencer a las chicas de las carreras para que vuelvan al circuito.] |
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| [Imagen 3: Viendo lo que dibujaron los niños.] |
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| [Imagen 4: Observando la conducta masculina para entender porqué las chicas se rehusaban a jugar con chicos.] |
| [Imagen 5: El Planificador para la salida, pero que no se usó por los reajustes.] |





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